FUCK ME, OVER AGAIN, I'M FAMOUS.
Cuando veas a una loca gritando tu nombre desde la otra punta del mundo, esa seré yo.
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viernes, 9 de diciembre de 2011
Ella llora y después ríe. Grita y luego calla. No sabe que quiere, no sabe que siente.
Quiere estar a tres metros sobre el cielo porque, en su opinión, todos están ahí arrida. El problema es que no está segura de cómo llegar. Por eso salta, pero es demasiado alto...
Se la suda, ella sigue saltanto. Extiende las manos, coge impulso y levanta los pies del suelo.
"Ese es tu problema" le dice una amiga, "que nunca quieres estar en la tierra".
Es entonces cuando se da cuenta de que a lo mejor está equibocada. De que sus cálculos estaban fallando. Necesita un nuevo plan para llegar hasta arriba sin la necesidad de despegar. Pero, ¿cómo?
Así que decide besarle y, aunque suene feo y vulgar, meterle la lengua hasta el fondo. ¿No es extraño? Busca la felicidad en los labios de otra persona. Sigue sin darse cuenta de que lo está haciendo mal, de que no es eso lo que ella quiere. Y, aunque no se separa de él ni un segundo, termina entendiendo que ese supuesto cielo es falso y que el amor está sobrevalorado.
Lentamente, aparta los brazos de el chico de su cintura, mientras una lágrima vuelve a resbalar sobre el mismo camino de su mejilla.
Que se le va a hacer, las cosas no siempre salen como uno quiere, y aunque se tomó muchas molestias por saber qué era de lo que los otros fardaban, volvió al lugar de inicio: con una cama vacía, un pijama de ositos y una llamada de su amiga repitiéndole por consecutiva vez: "Ese es tu problema, que nunca quieres estar en la tierra".
sábado, 9 de abril de 2011
Me gustaría saber en qué piensa.
Si esa sonrisa despistada fue porque se acordó de aquel día en el que casi nos caemos por la calle montados en bici.
Si esa carcajada solitaria era porque me estaba mirando mientras yo cantaba con mis amigas.
Si esa mirada perdida soñaba con mis ojos.
Me pregunto si piensa en mí.
Si cada noche yo soy su último pensamiento.
Si cada mañana se levanta de la cama deseando verme por el camino.
A lo mejor, con sólo un poquito de suerte, pregunta por qué no salí ese día. Puede que hasta me buscase por la calle, aunque sólo fuese con la mirada.
Desearía conocer sus sentimientos, desearía entender cual es la razón por la que prefiere hacer skate con mi tabla que con la de otras personas. Y no, mi skate no es "la ostia".
Y de repente suena esa melodía; sí, esa con la que le conocí... Porque a veces una simple canción puede significar más que unos acordes...
Si esa sonrisa despistada fue porque se acordó de aquel día en el que casi nos caemos por la calle montados en bici.
Si esa carcajada solitaria era porque me estaba mirando mientras yo cantaba con mis amigas.
Si esa mirada perdida soñaba con mis ojos.
Me pregunto si piensa en mí.
Si cada noche yo soy su último pensamiento.
Si cada mañana se levanta de la cama deseando verme por el camino.
A lo mejor, con sólo un poquito de suerte, pregunta por qué no salí ese día. Puede que hasta me buscase por la calle, aunque sólo fuese con la mirada.
Desearía conocer sus sentimientos, desearía entender cual es la razón por la que prefiere hacer skate con mi tabla que con la de otras personas. Y no, mi skate no es "la ostia".
Y de repente suena esa melodía; sí, esa con la que le conocí... Porque a veces una simple canción puede significar más que unos acordes...
viernes, 11 de marzo de 2011
Y con el corazón en un puño, caminas lentamente por ese sendero. Tropiezas con cada piedra minúscula y con cada rama caída. Miras a tu al rededor, buscando tu propio miedo. Giras sobre tí misma, pero sigue sin haber nada.
De repente, un enorme dragón aparece ante tí, escupiendo fuego. Y como si nada, tu ropa se convierte en armadura y tu mano enpuña una enorme espada. Luchas contra el dragón sin miedo, durante horas que pasan como minutos. Finalmente le derribas y, de la misma manera que apareció, ya no está.
Una ruido en tus oídos empieza a pitar como si fuese su último deseo y todo se empieza a difuminar. En un abrir y cerrar de ojos todo ha desaparecido. Y la alarma de tu mesilla amenaza con dejarte sorda. Por detrás entra tu madre, que grita desesperadamente por conseguir que te levantes.
Moraleja: Si tienes un problema, es mejor afrontarlo. No vuelvas a mirar hacia atrás si sabes con certeza que es delante donde vas a encontrar tus errores.
Frase: Sólo hay que temer al propio miedo.
De repente, un enorme dragón aparece ante tí, escupiendo fuego. Y como si nada, tu ropa se convierte en armadura y tu mano enpuña una enorme espada. Luchas contra el dragón sin miedo, durante horas que pasan como minutos. Finalmente le derribas y, de la misma manera que apareció, ya no está.
Una ruido en tus oídos empieza a pitar como si fuese su último deseo y todo se empieza a difuminar. En un abrir y cerrar de ojos todo ha desaparecido. Y la alarma de tu mesilla amenaza con dejarte sorda. Por detrás entra tu madre, que grita desesperadamente por conseguir que te levantes.
Moraleja: Si tienes un problema, es mejor afrontarlo. No vuelvas a mirar hacia atrás si sabes con certeza que es delante donde vas a encontrar tus errores.
Frase: Sólo hay que temer al propio miedo.
sábado, 26 de febrero de 2011
Es inevitable, pero olvidamos. Olvidamos que un día cualquiera nos reímos hasta llorar por una tontería sin sentido. Olvidamos aquella mañana en la que nos despertaba nuestra madre con un beso y nos decía ''venga, que tienes examen de matemáticas''. Olvidamos las mariposas en el estómago en el primer día de clase. Olvidamos nuestros cumpleaños de pequeños, los juguetes que nos regalaban y la ilusión que nos hacían. Olvidamos las ganas de comprarnos un globo y llevarlo sujeto por un hilo. Olvidamos las noches sin dormir porque venían los reyes. Lo olvidamos todo, olvidamos la ilusión de ser niños mientras nos obsesionamos por ser mayores, buscando problemas donde no los hay. Viviendo de manera complicada una vida sencilla, que está esperando a que la escuchemos, para contarnos historias que nunca olvidaremos. Cierra los ojos, recuerda, recuerda quién eres, y después, déjate llevar.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Deseaba tenerte. Deseaba abrazarte. Deseaba sentir calor mientras me acariciabas. Deseaba perderme en tus labios. Sin miedo, sin echarme atrás. Limpia, directa, sencilla, frágil. Si, definitivamente deseaba amor.
Amor... tan cálido, tan suave, tan dulce.
E intentos fracasados. Porque el verbo intentar es el más conjugado: lo intenté, lo intentaré, lo intento, lo intentaría... Y también es el más triste.
Pues hoy podría, es más, podríamos decir que lo intentamos. Que luchamos por un amor imposible, solamente por soñar. Porque soñando, le pediría que me leyese un cuento; en el que yo sola fuese la protagonista. Para poder perder el tiempo, para sentirme libre, para amar y ser amada.
Porque ya no es lo mismo. Al verle , al oir su voz, al tocarle no siento el cosquilleo que antes me invadía por dentro. Ya no consigo encontrar la sonrisa tonta que ponia cuando lo veia. Sí, definitivamente, me ha echo tanto daño que ya no siento nada.
Y pienso: Que triste. ¿Dónde fue a parar la confianza, el cariño y los te quieros escondidos detrás de sonrisas? Las caricias secretas a altas horas de la noche, en un parque; solos o acompañados. En nuestro mundo sólo él y yo.
Y ya no queda absolutamente nada.
Con colavoración de Baic.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Hoy quiero ser feliz. Quiero volar. Quiero soñar. Quiero cruzar la calle corriendo sin miedo a perder la vida por una locura. Quiero hablar sin miedo, GRITAR tan alto que me oigan hasta las personas encerradas; encerradas en sí mismas. Quiero llorar sin estar triste, dejarme llevar cada vez que te vea, besarte bajo la lluvia. Quiero reírme, sentirme querida, que me llamen guapa. Quiero surfear las olas más grandes de la playa mientras nieva, quiero bañarme en el hielo un treinta de Julio. Quiero escaparme de las clases para irme lejos, a California por ejemplo, donde nadie sepa quién soy y poder hacer lo que quiera. Quiero congelar en cada rincón de mi corazón cada buen momento de mi vida. Quiero que la gente se pare por la calle a mirarme, y que no pueda evitar sonreír por el simple hecho de que hay alguien en este mundo que cumple sus sueños.
martes, 28 de diciembre de 2010
Él no se imagina mis esfuerzos. Él no sabe lo mucho que me cuesta tenerlo delante de mí y no poder abrazarlo. Porque si viviesemos de impulsos, yo no podría soltarle en la vida.
Él no cree que yo le quiera. Él no cree que yo le ame. Porque me cuesta la vida controlarme para no besarle los labios cuando lo tengo a centímetros de mí.
Él no conoce mis secretos. Él no ha vivido mis sueños. Porque yo creía que los amores dolorosos eran cosa de cuentos.
Porque nadie se cree que sufro por amor, solo por el mero hecho de que no he tenido la oportunidad de probarlo.
Porque nadie se imagina lo que me cuesta apartarme de él. Y nadie se imagina lo mucho que me cuesta controlar mis brazos cuando lo tengo cerca.
Porque desde que le conocí tuve que guardar mis sueños y mis deseos en un tarro.
Corazón de porcelana...
...Fácil de romper...
...Difícil de arreglar.
Porque desgraciadamente le amo y no le puedo olvidar. Y eso es inevitable... aunque me duela.
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